En el mundo digital sabemos que las redes sociales juegan un papel fundamental dada su penetración en el público. Millones de personas hacen uso de estas plataformas en sus diferentes variantes y funciones, siendo ésto en términos de consumo y marketing un arma de doble filo para el usuario.

Más allá del grado de instrucción o estrato social que se posea, hay señales que la publicidad engañosa puede causar estragos en las comunidades virtuales con tremenda facilidad.

No es una afirmación lanzada a la nada sino un hecho perfectamente comprobable en términos estrictos, pues la Comisión Europea acaba de dar a conocer un estudio el cual arrojó que hasta un 36 % de los usuarios en las redes no es capaz de distinguir o reconocer la publicidad engañosa.

La investigación, denominada “Estudio de comportamiento en publicidad y prácticas de marketing en medios sociales en línea”, dejó el saldo de que al menos un tercio de los cibernautas consultados que usan las principales plataformas sociales, no fueron capaces de identificar la llamada “publicidad nativa”, es decir, aquella cuyo contenido imita las publicaciones generadas por usuarios sin intenciones comerciales.

Los participantes del estudio tampoco lograron distinguir entre los contenidos con fines comerciales y aquellos sin ánimo de lucro cuando los mensajes incluían una referencia a que se trataba de contenido patrocinado, añade el informe.

El estudio, con datos de 2016, indica que Facebook recibe el 43,6 % de las visitas a través de motores de búsqueda de los Estados miembros de la UE más de Noruega e Islandia, mientras que van a YouTube el 28,6 % de esas visitas, muy por delante de Twiiter (4,3 %) e Instagram (2,5 %).

Luego de ser publicado el estudio, el organismo europeo hizo públicas algunas consideraciones, haciendo énfasis no solo en la vulnerabilidad del público sino también criticando las prácticas comerciales poco desleales.

“Este estudio presenta evidencia de las preocupaciones que ya teníamos sobre la publicidad en las redes sociales. Algunas de las técnicas utilizadas son desleales y manipuladoras y simplemente no las permitiríamos en el mundo fuera de internet”, declaró la comisaria europea de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género, Vera Jourová.

La responsable comunitaria de Consumo no quiere quedarse solo en palabras y añadió en una nota divulgada por la agencia EFE, que tratará el caso con las autoridades nacionales de los Estados miembros de la Unión Europea para determinar si es necesaria “una acción coordinada” en el conjunto de la Unión.

“En línea o fuera de ella, las empresas no deben engañar injustamente a los consumidores”, añadió Jourová en un comunicado difundido junto al estudio.

Jourová dio el pasado 20 de septiembre un ultimátum de tres meses a Facebook, en particular, para adaptar sus prácticas a la normativa de consumo de la Unión Europea, y amenazó con sanciones esa red social estadounidense si no se aprecian resultados a final de año.

La comisaria señaló entonces, a título personal, que no tiene cuenta en esa red social con 380 millones de usuarios en la UE porque decidió cancelarla al considerar que se trata de un “canal de basura” por el que se vierte odio.