Hoy en día se da una paradoja, coexisten dos generaciones separadas no solo en franjas de edad, sino también por el tiempo tecnológico al que han caído. Por un lado, aquellos que han llegado por las buenas (o por las malas) al mundo de los dispositivos móviles y, por otro, los que han nacido en un entorno donde internet domina nuestra vida casi al completo. En esta situación los patrones de conducta han cambiado. También en la cuestión más importante de los padres, educar a sus hijos. Las dudas que les asaltan en materia educativa doméstica son muy amplias. Es cierto que cada maestrillo tiene su librillo, pero en aspectos tan aparentemente banales como decidir el tiempo de exposición sobre las pantallas y los dispositivos electrónicos no hay consenso que valga. La situación es delicada puesto que los niños de hoy en día acceden a los móviles fácilmente y con mayor frecuencia.

Un escenario que va a más. El número de niños españoles de entre 4 y 13 años de edad que se conectan a internet ha aumentado en un 6,8% en los últimos cinco años, según datos del Estudio General de Medios. Aunque existe cierta preocupación social, la gran mayoría de padres desconoce la existencia de filtros parentales y dejan expuestos, sin vigilancia, a menores. Esta situación ha introducido nuevas preocupaciones a la hora de plantearse la educación, y más teniendo en cuenta los nuevos hábitos que ha generado internet como la multitarea, que ha desembocado en una reducción de las capacidades de concentración y atención.

Una muestra inquietante en opinión de personas que, curiosamente, han enfocado sus negocios en el campo de las nuevas tecnologías y en encontrar la fórmula secreta para convertir a la sociedad en adicta a internet. En casa del herrero, cuchillo de palo. Esta es la máxima que pretende aplicar a su vida personal Tim Cook, consejero delegado de Apple, quien recientemente ha mostrado sus preocupaciones sobre el abuso de la tecnología entre los jóvenes. «No quiero que mi sobrino esté en redes sociales», sostuvo durante una visita a Harlow College en Essex (Reino Unido), una de las setenta instituciones europeas que aplicará un programa para impartir conocimientos de programación.

«No creo en el abuso de la tecnología. No soy una persona que dice que hemos logrado el éxito si los utilizas todo el tiempo»

Con el debate sobre la influencia negativa en la sociedad de las plataformas digitales al rojo vivo, empiezan a surgir voces autorizadas que animan, al menos, a hacer una reflexión acerca de los efectos perniciosos del abuso de las nuevas tecnológicas. Cook se posiciona a favor de inculcar conocimientos y aptitudes para sacar provecho de la innovación en lugar de utilizar por inercia dispositivos electrónicos. «No creo en el abuso de la tecnología. No soy una persona que dice que hemos logrado el éxito si los utilizas todo el tiempo», puntualiza. En su opinión, incluso en materias asistidas por equipos informáticos como el diseño «la tecnología no debe dominar».

Chamath Palihapitiya, antiguo presidente de Facebook, una de las empresas tecnológicas que han basado su negocio en crear necesidad y adicción entre las personas, lleva tiempo haciendo una campaña anti redes sociales. La premisa que defiende ahora es alertar de los riesgos de una sustitución de los periodos de interacción social en favor de las comunicaciones digitales. Un problema que se va repitiendo en edades cada vez más tempranas y que ha modificado las conductas adolescentes. Por esta razón, anima a los niños a salir a la calle y a realizar actividades de cualquier tipo («que se pelen las rodila, que se caigan, que jueguen», sugiere). Este gurú, que en la actualidad dirige un fondo de inversión en Palo Alto (California), desvela el método educativo que aplica a sus tres hijos: «Ni iPad ni iPhone ni ordenador. En casa no hay tiempo para pantallas. Quiero que estén con sus amigos. En ocasiones vemos películas», señalaba en una reciente entrevista para la cadena de televisión «CNBC».

«Ni iPad ni iPhone ni ordenador. En casa no hay tiempo para pantallas. Quiero que estén con sus amigos. En ocasiones vemos películas»

Algo debe rondarle por la cabeza a Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y buen conocedor de los trucos para crear adicción a las redes sociales, cuando su cuenta personal la gestiona un equipo de 12 personas. Entre otros aspectos más contradictorios es que cualquier usuario puede bloquear a otro cuando guste, pero no a «Zuck». Pero tampoco los ejecutivos más importantes de la compañía tienen una presencia en esta red social como lo haría el común de los mortales.Según desvela «The Guardian», nadie puede agregarlos como amigos, rara vez publican contenido y, para colmo, mantienen en privado cierta información que la plataforma sugiere que se haga pública de manera predeterminada como la cantidad de amigos que tienen.

Gestores de redes sociales pero, a su vez, ajenos al medio. De los directivos de Twitter, la mayor red de «microblog», se le ha cuestionado en muchas ocasiones que casi ninguno «tuitea». Es decir, aquellos que tienen que convencer a millones de personas a utilizar su plataforma no son «tuiteros». Únicamente cuatro de los principales ejecutivos publican más de una vez al día. Una excepción que rompe el cofundador Jack Dorsey, que ha compartido unos 23 mil mensajes desde que iniciara sus andadas en 2006 como el primer «tuitero», pero se trata de una cifra muy inferior de la media de usuarios que han estado unos diez años. Lo paradójico es que, también, no suele responder y evita meterse en berenjenales dialécticos, la salsa de la plataforma.