Desde 2018, Estados Unidos ha lanzado una campaña ofensiva contra la compañía china Huawei, afirmando que cualquier país que despliegue su equipo en redes inalámbricas de próxima generación le está dando a China terreno para el espionaje o “algo peor”, señaló un reportaje de AP.

Para los expertos en seguridad es probable que el gobierno estadounidense esté “exagerando” en este caso, en el cual EE.UU. no solo carece de pruebas, sino que ignora el hecho de que los chinos no necesitan acceso secreto a los enrutadores del gigante de telecomunicaciones para infiltrarse en redes globales que ya poseen “una seguridad notoriamente deficiente”.

De acuerdo a los consultados, los hackers patrocinados por el Estado no han mostrado preferencia por la tecnología de un fabricante sobre otro, dicen estos expertos. Los piratas informáticos respaldados por Rusia, por ejemplo, explotan hábilmente los enrutadores de Internet y otros equipos de red fabricados por empresas que no son rusas.

Si los chinos quieren interrumpir las redes globales, “lo harán independientemente del tipo de equipo que esté utilizando”, expresó Jan-Peter Kleinhans, investigador del grupo de expertos de Berlín Neue Verantwortung Stiftung.

Uno de los temores de EE. UU. es que Huawei logre instalar “puertas traseras” de software en sus equipos y que a través de ello la inteligencia china podría acceder, interceptar o interrumpir las transmisiones de datos. Pero para algunos expertos este escenario es muy “improbable”.

Por su parte Guo Ping, presidente rotativo de Huawei, indicó el lunes que la empresa se toma “muy seriamente” todo lo relativo a la seguridad, asimismo defendió que la empresa ni espía ni dejará que nadie espíe a través de ella.

Sin embargo Estados Unidos aún no confía en la marca asiática.