Brasil subastará este jueves los derechos sobre cuatro bandas de radiofrecuencia 5G (700 MHz, 2,3 GHz, 3,5 GHz y 26 GHz) en lo que está considerado como uno de los mayores concursos del sector en el mundo y que deberá atraer inversiones por unos 50.000 millones de reales (8.835 millones de dólares).

Un total de quince empresas, entre ellas las tres mayores operadoras del país (Telefónica, Claro y TIM), disputarán las concesiones para operar la telefonía móvil de quinta generación (5G) en el mayor mercado latinoamericano, que cuenta con unos 213 millones de habitantes.

La apertura de los sobres con las propuestas recibidas por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel, regulador) está prevista para las 10.00 hora local (13.00 GMT) en Brasilia, aunque debido al alto número de candidatos los vencedores solo podrían conocerse el viernes.

Las cinco empresas que ya eran esperadas en el concurso son Vivo (subsidiaria de la española Telefónica en Brasil), Claro, Tim, Algar Telecom y Sercomtel, por ya operar las bandas 3G y 4G en varios estados brasileños.

A ellas se suman diez compañías “novatas” en el sector: Brasil Digital Telecomunicacoes, Brisanet Serviços de Telecomunicacoes, Cloud2U, Consorcio 5G Sul, Fly Link LTDA, Mega Net (Iniciativa 5G), Neko Servicos de Comunicacoes (Surf Telecom), NK 108 (Highline), VDF Tecnologia de Informacao y Winit II Telecom (Fundo Patria).

La gran ausencia será de la operadora brasileña Oi, que está en proceso de recuperación judicial tras declararse en quiebra, por lo que vendió sus licencias en telefonía móvil a las tres grandes rivales en una operación que aún depende de autorización del órgano antimonopolios.

Según explicó Anatel, la agencia analizará cada propuesta individualmente y verificará para cuál banda de radiofrecuencia cada empresa se ha postulado y, enseguida, evaluará los valores ofertados.

“Es algo completamente inédito una subasta con 10 nuevos candidatos. El modelo de subasta fue exitoso en el estímulo a la competencia”, señaló en una rueda de prensa la semana pasada el superintendente de competencia de la agencia, Abraao Balbino.

El Gobierno brasileño promete una revolución digital con la implantación de la nueva tecnología ya que, además de permitir una velocidad de descarga 20 veces mayor a la actualmente ofrecida por el 4G, la quinta generación ofrece una conexión más estable.

Anatel calcula generar inversiones por 49.700 millones de reales (unos 8.781 millones de dólares), de los cuales 8.700 millones de reales (unos 1.537 millones de dólares) corresponden a lo que el Ministerio de Comunicaciones prevé recibir como mínimo por las licencias.

La banda de 3,5 GHz deberá ser la más codiciada y lo más probable es que las tres grandes operadoras del país se disputen las licencias nacionales para operar esta radiofrecuencia.

De acuerdo con el reglamento del concurso, las operadoras interesadas deberán invertir en la instalación de redes 4G en los municipios con más de 600.000 habitantes, en el servicio de itinerancia nacional obligatorio y en la cobertura de 48.000 kilómetros de carreteras de todo el país con internet de alta velocidad.

Asimismo, los vencedores de la subasta tendrán que iniciar la operación comercial del 5G en las principales capitales brasileñas 300 días después de que firmen los contratos, o sea, a partir de julio de 2022.

Después de las capitales, el servicio deberá extenderse a las ciudades con más de 500.000 habitantes y avanzar gradualmente, en un proceso que acabaría a comienzos de 2026, cuando se prevé que el servicio llegue a las localidades con menos de 30.000 habitantes. EFE