Brasil venía observando con detenimiento, lo sufrido que fue para algunos de los grandes poder sellar su boleto a la siguiente instancia, una preocupación que se acrecentó aún más este propio miércoles cuando la campeona Alemania se quedó por fuera.

Paulinho al 36 y Thiago Silva en la fracción 68 fueron los autores de los tantos amazónicos.

Con estos antecedentes, la canarinha no quiso ser protagonista de otra sorpresa y con un fútbol práctico, sin tanto brillo pero si eficaz, superó 2-0 a Serbia para conseguir su boleto a los octavos de final del Mundial Rusia 2018 con el bonus incluido de ser líder del grupo F.

Paulinho al 36 y Thiago Silva en la fracción 68 fueron los autores de los tantos amazónicos.

Tras un estreno con algunas dudas producto del empate 1-1 ante Suiza, los dirigidos por Tite enderezaron el rumbo con dos triunfos corridos que los dejaron en la cabeza de la llave con 7 puntos, escoltado por los propios helvéticos con 5 para ser el otro clasificado a la siguiente instancia. Serbia y Costa Rica se marchan a casa temprano.

Contrario a su partido anterior, en esta ocasión la verdeamarelha si pudo romper las redes con suficientemente tiempo para poder manejar los hilos del partido. Eso sí, el conjunto serbiio, que dependía de ganarle a Brasil para poder clasificar, vendió cara su derrota y por instantes arropó al scratch en su propio arco.

Neymar se mostró enchufado desde el vamos pero sería Paulinho el que destrabaría el partido con su tanto al 36’, luego de filtrarse entre los defensores serbios y recibir un pase por arriba para definir con un toque suave.

A partir de allí, Brasil pudo asentarse mejor en cancha aunque no hubo más movimientos y se fueron al descanso con el 1-0 en el marcador.

Para la segunda mitad, la tónica varió un poco y fue Serbia el equipo que, necesitado de darle vuelta al partido, propuso más en ataque. Los europeos generaron varias jugadas de peligro pero al no poder concretarlas,  se expusieron a que en cualquier momento su rival encontrara una brecha para volver a golpearlos.

Y fue precisamente lo que sucedió. Aunque no fue a ras de piso, esta versión de Brasil tiene variantes y recursos para salir airosa, tal como sucedió luego de los primeros 15 minutos del complemento cuando en una acción a balón detenido, la selección pentacampeona le dio un balde de agua fría a su contrincante.

Un tiro libre colgado al área fue perfecto para que Thiago Silva se elevara y con un certero cabezazo mandara la esférica al fondo de la red con un 2-0 que noqueó en lo anímico a Serbia y le hizo hacer sus maletas.

Ahora, el conjunto brasileño deberá afinar la estrategia para octavos, una etapa en la que ya no valen distracciones. Su rival de turno sera el México de Juan Carlos Osorio que, tras un arranque frenético con ganancias sobre Alemania y Corea, se desinflaron en la tercera fecha con derrota ante Suecia que les valió meterse en la siguiente fase pero por la puerta de atrás.