La compañía Bosch abrió una fábrica de chips en Alemania para ayudar a paliar la crisis global que afecta varios sectores. De este modo hace que Europa sea menos dependiente de las importaciones de Asia y/o Estados Unidos.

Los primeros chips, que se utilizarán en herramientas eléctricas, se desarrollarán en julio mientras que los destinados a la producción de autopartes, en septiembre indicó la compañía.

La producción de semiconductores se vio mucho más afectada luego del incendio registrado en la fábrica japonesa Renesas en marzo, así como también del cierre temporal de la planta de Samsung en Texas, en febrero, a consecuencia de una tormenta invernal.

Esta paralización perjudicó a los fabricantes de productos electrónicos, vehículos y otros bienes y expusieron la fragilidad de las cadenas de suministro mundial.

El problema, según un experto, podría solucionarse en 2023.