De una frustación surgió una idea. Asi le ocurrió a Jonathan Rothberg, un científico y empresario estadounidense quien debía permanecer por largos períodos de tiempo en salas de espera de hospitales locales.

Una de sus hijas sufre de esclerosis tuberosa, un trastorno genético poco frecuente que le ocasiona quistes en los riñones, para cuyo tratamiento necesita hacerse varios ultrasonidos, reseña BBC.

Las ecografías le tomaban mucho tiempo y hacían que tuviera que estar yendo y viniendo al centro clínico. Una experiencia totalmente agotadora.

Rothberg estaba convencido de que había una manera más fácil de combatir a la enfermedad y terminó desarrollando un sistema para hacer los ultrasonidos con el télefono celular.

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Anteriormente el estadounidense había sido un innovador: fue él quien inventó el primer secuenciador de ADN de alta velocidad, un dispositivo que permite leer el genoma humano mediante tecnología digital, y que permitió a muchas personas lograr acceder a sus propios códigos genéticos.

Ahora regresa con esta nueva creación llamada Butterfly IQ, un sistema portátil que se conecta a un iPhone para funcionar. Utiliza miles de sensores diminutos (más pequeños que un cabello humano). Estos sensores van colocados sobre un chip informático.

Su funcionamiento es parecido a la técnica que usan los murciélagos para ubicar objetos. El aparato construye la imagen de un cuerpo humano desde el interior hacia el exterior y comprueba el crecimiento de un feto dentro de un útero, el tamaño del hígado o el de un tumor.

Este sistema ha sido creado para los ciudadanos y no solo está pensado para hospitales y grandes centros médicos. Su precio es de 2.000 dólares, se compra por internet y se puede pagar en cuotas.

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Jonathan Rothberg dijo a la BBC que su objetivo es “democratizar” la salud ya que su plan, es poner la diagnosis en manos de las personas. “Nuestra visión no era la de empoderar a los profesionales de la salud”, señala. “Queríamos que cualquier persona pudiera tener la oportunidad de usar una ventana para acceder al cuerpo humano“, agrega.

Si los termómetros comenzaron como dispositivos médicos y ahora están en casas de todo el mundo, ¿por qué no puede ser lo mismo con el ecógrafo?, subraya el empresario estadounidense, premiado en 2016 por su trabajo sobre el ADN por el expresidente Barack Obama.

Jonathan Rothberg premiado por el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama. (Foto Getty Images)