La selección de Argentina prosiguió con camino tortuoso en el Mundial de Rusia 2018 pero en esta ocasión vio la luz al final del túnel. Con Marcos Rojo de héroe, Argentina se situó en los octavos tras batir 2- 1 a Nigeria y sellar su boleto, eso sí, como segundo de la llave detrás del líder indiscutido Croacia.

La “Albiceleste” necesitaba ganar para poder aspirar a la clasificación, y el defensor puso el 2-1 de los suyos en el minuto 86, acabando de paso con todas las esperanzas de unos desconsolados nigerianos, a los que les bastaba el empate para avanzar a la siguiente ronda pero deberán irse con las manos vacías.

El penal transformado por Victor Moses en la segunda parte parecía ser suficiente para dar a Nigeria un valiosísimo punto, al igualar el sensacional primer gol de Lionel Messi. El cuadro sudamericano fue llevado en volandas por una entregada hinchada, y el magnífico control de Messi con el muslo y su exquisita finalización permitieron a sus compatriotas respirar aliviados tras un inicio de torneo frustrante.

Francis Uzoho evitó un segundo gol de su rival al desviar el balón al poste, y Argentina ya temía la eliminación. Pero entonces apareció Rojo para marcar el gol de la victoria contra las Súper Águilas en una segunda cita mundialista consecutiva, que supuso asimismo la quinta derrota nigeriana en cinco choques ante los argentinos, siempre por un tanto de diferencia.

EMOCIÓN Y DRAMA HASTA EL FINAL

Los dirigidos por Jorge Sampaoli necesitaban ganar a las ‘Súper Águilas’ para seguir con vida en el torneo, y empezaron bien con el primer tanto de Lionel Messi en Rusia-2018, a los 14 minutos de juego.

Pero Nigeria respondió tras el descanso al convertir un penal por vía de Victor Moses a los 51, quedando momentáneamente como segunda clasificada.

Con el boleto pendiendo de un hilo, Argentina se lanzó al ataque en el último tramo de partido, finalmente inclinando la balanza mediante Rojo, puntual rematador en el área de un centro de su compañero en la defensa Gabriel Mercado.

Paralelo a la algarabía, el dramatismo no bajó y el otro partido se miraba de reojo hasta que el panorama se terminó de despejar con el triunfo croata.