Arcane resultó todo un éxito cuando se estrenó en noviembre del año pasado. Una serie que adaptaba un videojuego, en este caso League of Legends, y que no solo salía indemne en el proceso, sino que se convertía por derecho propio en una de las mejores series del año, fueran estas de animación (como es el caso) o de imagen real. Así de grande es lo que consiguieron Fortiche Production, Riot y Netflix.

Emmy a la adaptación que confirma la regla

La serie nos presentaba a personajes con carisma, una sublime dirección artística tan brillante que apetecía quedarse a vivir en cada fotograma, y una historia que pensaba en sí misma y lo que quería contar por encima todo, incluso de las expectativas del público.

El primer arco de tres capítulos dejaba sin aliento, con un “No puede ser” en los labios. Y su final abierto nos hacía cruzar los dedos con fuerza por su continuidad. Si bien Arcane había arrasado en el plano crítico y popular, la experiencia nos dice que nunca debemos fiarnos. El merecido Emmy como mejor programa animado, premio que se da a la excelencia desde la industria de la televisión estadounidense, siendo Arcane la primera serie de animación de Netflix que lo consigue, no hace más que atar en corto y sin ninguna duda una segunda temporada.

A la espera de lo que nos tenga HBO preparado con la serie de The Last of Us, Arcane se mantiene en la actualidad como la mejor adaptación de todos los tiempos de un videojuego, algo que hacía tiempo, pensábamos que nunca íbamos a decir. Quién sabe, tal vez nos encontremos ante el comienzo de una etapa inédita en nuestro medio, aquella que dio con el esquivo santo grial de las buenas adaptaciones.

Fuente: MeriStation