En 2013, Amazon anunció que realizaría entregas con drones en los próximos cinco años. Pese a ello, casi una década después, estos vuelos apenas son anecdóticos o están en fases de pruebas. Y no parece que los vayamos a ver en los próximos años.

Amazon ya ha invertido más de 2.000 millones de dólares en Prime Air, la que es su división dedicada al reparto de mercancías con drones. Luego de 10 años de pruebas, el uso de esta tecnología aún muestra evidentes problemas de seguridad.

De hecho, en Bloomberg aseguran que, según documentos internos de la compañía, los directivos y responsables del proyecto están perdiendo la paciencia.

Entretanto, el objetivo de Amazon es tener una división de reparto que permita realizar entregas de poco más de dos kilogramos en apenas media hora. Este tipo de artículos representan el 85 % de las entregas de la compañía y, sacando al conductor de la ecuación, también serían menos contaminantes.

Hasta ahora, las miradas se centran en Amazon pero Google, Walmart y UPS (la única con aprobación para volar) también están trabajando en esta nueva forma de realizar entregas. En todos los casos, los drones tienen características similares, con capacidad para llevar cargas de unos dos kilogramos de peso y volar alrededor de los 100 km/h.

El problema es, sencillamente, la seguridad. Bloomberg recoge que la mayor parte de los problemas a los que se está enfrentando Amazon están relacionados con el peligro que representa hacer volar drones por encima de quienes recibirán los paquetes. Las hélices pueden provocar importantes cortes y un choque contra el suelo puede derivar en un incendio, tal y como ya le ha pasado a la compañía.

Pero, entre las ventajas de la entrega de paquetes con drones encontramos, por encima de todo, la rapidez. Sin embargo, hay que tener en cuenta que su uso también permitirá llevar cargas urgentes a lugares que han quedado aislados por motivos meteorológicos. Un pueblo aislado por la nieve puede recibir productos de primera necesidad si fuera el caso.

UPS fue la primera compañía que recibió en Estados Unidos la aprobación de la Administración Federal de Aviación para volar en contados hospitales, campus universitarios y residencias de ancianos. Son lugares donde existe un espacio reservado para la entrega de estos productos, por lo que su uso está más controlado y los riesgos son muy limitados.

A esto precisamente apuntan algunos expertos españoles. Por la configuración vertical de nuestras ciudades, es más probable que (de llegar) el uso de drones para el reparto de mercancías se limite a entregas de urgencia de productos de primera necesidad para hospitales o, en el mejor de los casos, en polígonos y almacenes totalmente robotizados, tal y como apunta Antonio Iglesias López, director del Máster de Logística de ESIC.

Fuente: Xataka