Existen más de 350 millones de usuarios activos que comparten cualquier tipo de datos en Facebook, precisamente porque la empresa les da ese poder de compartir y hacer que el mundo sea más abierto y conectado. ¿Pero qué sucede cuando toda esa información recae sobre una misma entidad?

Aquí entra la preocupación de la oficina federal antimonopolio de Alemania, quién anunció la prohibición a la red social de compilar datos a través de terceros, lo que significa que, por ejemplo, no podrá recopilar los datos generados mediante el botón de «Me gusta».

Igualmente le prohibió a la empresa relacionar los datos recabados en otras páginas web con las informaciones que recoge sobre los usuarios dentro de la propia red social.

Según el organismo alemán, el usuario de Facebook se ve obligado a aceptar la recolección de datos para poder emplear la red y cuenta con que los responsables de la red social logren encontrar con rapidez una alternativa que permita con efectividad a los usuarios mantener el control sobre los datos que comparten.

La red social tiene solamente un mes para apelar la decisión ante el Tribunal Regional de Düsseldorf y los responsables de la empresa en Alemania están ya manos a la obra, refutando que la red social es popular, pero no dominante en el mercado alemán y tampoco viola las disposiciones europeas de protección de datos.

Una vez establecidas estas nuevas normas de funcionamiento, demandan además a Facebook a modificar sus prácticas en el plazo de un año y a presentar propuestas de soluciones en el término de cuatro meses.