El acuerdo multimillonario entre Google y Fitbit será objeto de una investigación antimonopolio encabezada por la Unión Europea.

Aunque Google sostiene que el acuerdo sólo contempla la obtención de dispositivos, proveedores de atención médica, rivales y defensores de la privacidad, temen que la compañía pueda acceder a datos que comprometan la privacidad de los usuarios.