Heberto Alvarado Vallejo

Secos. Llevamos una década seca de grandes avances, o disrupciones comerciales que generen frenesí y sobre todo que activen negocios y ventas en segmentos nuevos.

En 2009, se inició una etapa en la cual los Smartphones y las Apps destaparon una olla y generaron un cambio en la industria. Cambio que dejó a las operadoras en modo de sobrevivencia y al desarrollo de contenidos como los grandes ganadores.

Facebook, Google y Apple, son quizás los grandes catalizadores de esta industria. Compañías gigantescas que se adaptaron mejor que otras al mundo móvil y la ubicuidad. Otras ganadoras, Netflix, Amazon, Spotify, PayPal, sólo por enumerar a las compañías que lograron meterse en el día a día de la gente.

Pero este desarrollo, ya deja de generar emoción. Los Smartphone, como grandes emblemas de la era móvil y ubicua están por cerrar su era. Sí, su fin está cerca y poco a poco nos iremos dando cuenta de ello.

No será un fin drástico. De hecho serán la base fundamental para soportar la evolución que viene y que en este 2019 comenzará a tener rostros, forma y en algunos casos oferta comercial.

Es el momento de inventar. De atreverse a dar pasos atrevidos en nuevos conceptos, formas y diseños. Es también el momento de que el mundo de las Apps y los desarrollos de software evolucionen a modelos muchos más amplios.

Esta evolución no viene por casualidad. Es una realidad que parte de una planificación que están bien programada.

Volvamos a 2009. Este año, comenzaron a desplegarse redes LTE en los mercados más desarrollados. Fue el mismo momento en que surgió Android y Apple mejoró su iOS y su potente tienda de aplicaciones.

De ese momento en adelanta se programó un desarrollo, que daba poco espacio a la innovación.

Ahora, en 2019 la industria dará sus primeros pasos comerciales a la nueva tecnología móvil. La 5G y su majestuosa velocidad de conexión (hasta 10Gbps, 100 veces más rápido que el 4G) inaugura una autopista que ya pinta como un gran terminal aérea.
Con tanta capacidad, es tiempo de inventar, pero con base.

Recuerdo que en 2003. Nokia, reina de la era de los móviles multimedia, cometió el error de adelantarse mucho a su tiempo, cuando lanzó en N-GAGE. Una hermosa consola móvil, creada para hablar por teléfono, navegar por internet y sobre todo para jugar juegos al estilo Nintendo.

Ni las redes, ni los consumidores estaban preparados para tal avance. El resultado fue claro. El N-Gage fracasó y se llevó consigo a una gigante que hoy día presta su marca a fabricantes chinos que ofertan móviles para el segmento medio.

A partir del ejemplo de Nokia, la industria aprendió. El precio de dicho aprendizaje fue un notorio aburrimiento. Pasamos 10 años secos. Sin atrevimientos. Lo mejor fue explotar al máximo la tecnología e ir adecuando al mercado al próximo avance.

UBICUOS, INMERSOS E HIPERCONECTADOS

Cuando 5G esté madura, pensar en el Smartphone como el centro del Mundo Móvil, será un recuerdo lejano. Un iPhoneXS o un Galaxy S9, serán piezas de museo. Sin dudas.

Con la REALIDAD VIRTUAL, LA REALIDAD AUMENTADA y el BIGDATA como grandes frentes del Internet de las Cosas, que será una realidad palpable con 5G y las redes IPV6 el mundo estará plenamente preparado para aceptar disrupciones.

Móviles Plegables, dispositivos con proyección holográfica, sistemas inteligentes capaces de autorregularse, ciudades hiperconectadas, sistemas de educación a distancia realmente innovadores, tele salud, son parte de los avances que serán realidad en la próxima década.

Una década que será apasionante, porque no limitará su evolución a un dispositivo. El reto de tanta evolución es la distancia que se generará entre las naciones que apuesten por estas tecnologías, con las otras que se rezagan o que siguen estancadas.

La década, será especialmente interesante para América Latina, que si bien adoptó la 4G, aún debe consolidar una oferta de contenidos y servicios que le garanticen un puesto importante en la era que comienza.

Con tan pocos avances en la legislación, con tan escueta creación de patentes y con tan reducido apoyo a la innovación, la región no proyecta tener un lugar relevante en la era que viene. Cambiar esta tendencia, que subordina a la región, es parte del reto que Gobiernos, Universidades, Empresas y sobre todo ciudadanos, deben afrontar.