El gigante de silicio no la está pasando muy bien con su proceso de miniaturización. La litografía de los procesadores del equipo azul se ha mantenido en 14 nanómetros desde 2015 con la promesa de presentar los procesadores de 10 nanómetros este año y sí, ya estamos en diciembre y lo que hemos obtenido de Intel es un conjunto de comunicaciones contradictorias, rumores y algunos productos que prometen pero no terminan de salir a todos los mercados. Esto sumado a los problemas de seguridad que han presentado a lo largo del año y que su principal competidor en el segmento de procesadores de sobremesa, AMD, anunció sus primeros procesadores de 7 nanómetros para servidores, los nuevos Epyc, el pasado 5 de noviembre.

La verdad es que al gigante de silicio se le ha complicado el asunto de producir con litografías de 10 nanómetros con la consistencia y calidad que les caracteriza y, a diferencia de sus rivales, ellos no tercerizan su producción. El asunto es que la compañía no tiene clara la línea de comunicación, lo que no brinda ningún tipo de tranquilidad ni a socios, ni a clientes ni a accionistas.

Entre que no esperan un procesador de 10 nanómetros ni en 2020, pero trabajarán para tener procesadores con más núcleos; que pueden saltarse los 10 nanómetros y trabajar directamente con 7, las negaciones a unas informaciones y otras, los productos exclusivos para el mercado chino que sí trabajan con 10 nanómetros y el anuncio de una computadora NUC, la línea ultra compacta del equipo azul, que funcionaría con, precisamente, un procesador de 10 nanómetros, la confusión se expande como un incendio forestal al que Intel no ha estado habituado en su, hasta ahora, indiscutible dominio.

Lo más peligroso de esta transición es que la fabricación de procesadores no ha estado en su mejor momento para Intel. La demanda no ha estado del todo cubierta y los precios de los procesadores del equipo azul están más altos que hace unos meses y esto les está dando una desventaja frente a la estrategia más agresiva del equipo rojo, que ya ha estado arrojando resultados.

Tanto así que, volviendo a los anuncios de productos de Intel, el Nuc Crimson Canyon que, de acuerdo a reportes de Hardware Esfera, Sería impulsado por un Intel Core i3 de 10 nanómetros, también contará con un procesador gráfico AMD Radeon RX 540. ¿Es esta una contradicción más en las comunicaciones del equipo azul o se viene un producto que puede ser atractivo?

Pues, si bien es un procesador i3, que es el más básico de la línea Core, el uso de un GPU del equipo rojo le de una considerable ventaja frente a los que usan gráficas integradas de Intel… y por 500 dólares puede ser una buena alternativa como estación de trabajo básica para productividad y alguno que otro juego casual.

En fin, si mis amigos en el equipo azul me lo permiten, es momento que la empresa se tome unos días en, al menos, enderezar las comunicaciones frente a este tema que se les ha hecho tan incómodo. Mientras, también deberían evaluar cuidadosamente las decisiones a tomar, asumirlas y acatarlas con la verticalidad y consistencia que, no sólo les ha caracterizado, sino que ha sido su principal ventaja frente a los competidores. Porque, como consumidor, si bien celebro este resurgir de AMD, también espero que Intel recupere su estado de salud y ofrezca una buena competencia, pues, es lo que el mercado necesita.