Los escándalos no son algo nuevo para Facebook, que vive desde 2016 un periodo en el foco de las críticas: tras un año y medio intentando acabar con el «demonio» de las «fake news», este fin de semana se publicaba que la consultora Cambridge Analytica habría utilizado su plataforma para obtener datos de 50 millones de personas que habrían sido utilizados en las elecciones presidenciales de Estados Unidos a favor de la elección de Donald Trump.

La historia, que contiene trazas de novela de misterio, incluyendo «gargantas profundas» con nombre y apellidos, catedráticos de universidades de origen ruso, supuestas filtraciones e incluso cámaras ocultas, ha puesto en el foco a Mark Zuckerberg, que aún no ha dado ninguna respuesta y se escuda detrás de su equipo de comunicación. Mientras se desenmaraña el intrincado relato, aquí se exponen algunas de las claves para entender el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica.

¿Qué ha ocurrido?

AFP

La compañía británica de análisis Cambridge Analityca, que se creó en 2013, impulsó una aplicación a través de Facebook que recopiló en 2014 datos de 277.000 cuentas de forma directa, aunque alcanzó a 50 millones de personas en todo el mundo,ya que se valió de las laxas condiciones de privacidad de esta red social para recoger informes también de las listas de contactos de las personas que se descargaron la «app».

La información recogida por esta herramienta, que tras pagar a sus usuarios, preguntaba acerca entre 2 y 5 dólares de sus gustos políticos con un objetivo de análisis académico, fue utilizada para crear perfiles de votantes y «personalizar» los contenidos que se les hacían llegar a través de internet.

¿Cómo se ha destapado?

Christopher Wylie
Christopher Wylie – REUTERS

Este fin de semana, The Guardian The New York Times publicaron sendos reportajes en los que se hacía público el escándalo apoyándose en el testimonio de Christopher Wylie, un experto en datos, exempleado de Cambridge Analytica, quien afirmó: «Logramos recolectar millones de perfiles de Facebook para construir modelos que nos permitieran explotar lo que sabíamos acerca de los usuarios para apuntar a sus demonios internos. Esa fue la visión que tuvo la compañía desde su creación».

Se da la circunstancia de que Facebook sabría de este hecho desde 2015, pero no ha sido hasta ahora cuando ha cortado relaciones con Cambrige Analytica (a pesar de que sostiene que le pidió que eliminara los datos cuando se enteró del uso político que los estaba dando).

¿Qué es Cambridge Analytica?

REUTERS

La firma Cambridge Analytica es una empresa de análisis de datos con sede en el Reino Unido cuya sede matriz es Strategic Communication Laboratories. Esta empresa fue la que compró los datos de los usuarios de Facebook analizados por la aplicación «thisisyourdigitallife» (en español, «esta es tu vida digital»), creada por Aleksandr Kogan, un investigador de la Universidad de Cambridge que, para complicar la trama aún más, nació en Rusia, pero se crió en Nueva York.

Así, Cambridge Analytica se hizo por 800.000 dólares con un paquete de datos que le permitían crear modelos potenciales de votantes y personalizar los mensajes políticos, sobre todo a través de las redes sociales.

Cambridge Analytica se define como proveedora de investigaciones de consumo, publicidad dirigida y otros servicios relacionados con los datos tanto para clientes políticos como corporativos, aunque The New York Times afirma que se creó explícitamente enfocada en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 por empresarios de este país con claras vinculaciones al Partido Republicano. De hecho, tras su participación, muchas compañías alertaron sobre sus prácticas, calificadas como «poco éticas».

¿Cuál es su relación con Facebook?

REUTERS

Kogan, el científico de la Universidad de Cambridge responsable de la aplicación thisisyourdigitallife, habló con Facebook para instalar su herramienta en esta red social en 2014. La idea era hacer un análisis del comportamiento y dedicarlo a tareas académicas.

Previo pago de 2 a 5 dólares a los usuarios que se prestaban a revelar sus datos a través de una encuesta (y su información de Facebook), logró que 270.000 personas le contasen sus gustos y comportamientos. Pero no quedó ahí: los datos incluían también los de los contactos, llegando hasta 50 millones de cibernautas. Como se trataba de fines supuestamente académicos, Facebook dio el visto bueno, ya que no interfería con sus políticas.