Una vida sin cables: es la hora de la carga inalámbrica

Los principales fabricantes de tecnología labran un terreno con los sistemas por inducción, pero las exigencias de los nuevos dispositivos de pequeñas dimensiones necesitan de una pronta solución

En cada nuevo lanzamiento de teléfonos móviles hay un aspecto que es difícil comprobar de primeras. La batería. No tanto por la tecnología empleada, porque la mayoría por no decir todas son de iones de litio, pero sí por su duración. Nos solemos quedar con el dato que ofrecen los fabricantes, pero como cualquiera se puede imaginar no llega a ser del todo cierto. Hay marcas que cuando dicen «aguanta» una jornada completa se refieren, en verdad, a ocho o nueve horas seguidas, una jornada de un empleo medio.

Recargalos cada noche es un engorro, algo que aún no han superado los dispositivos móviles y «wearables» que plantean una vida sin cables. Bien, sí, pero a qué precio. Uno de los principales inconvenientes de los relojes inteligentes como los Apple Watch o los Samsung Gear son, precisamente, ése; la escasa duración de su pila, que obliga a enchufarlos antes de terminar el día. Incluso varias veces. En los móviles, por ejemplo, es más fácil. La alta densidad de sus baterías empleada (la de un móvil de alta gama llega a 3.500 mAh) debe ser suficiente para alcanzar el día y medio con solvencia. LG, Xiaomi o Motorola son algunas marcas que ya lo incluyen.

Pero en su elevado consumo entran otros factores, por lo que no nos podemos queda solo en los números. ¿Cuán de bien está optimizado tanto software como hardware? El tipo de pantalla (LCD, OLED…) también afecta a su duración. Por supuesto no es necesario subrayar si un usuario está continuamente utilizándolo (abriendo aplicaciones, viendo videos, consultando internet…), porque eso es la muerte. Por esta razón, y visto el panorama, algunos fabricantes han optado por dar soporte a sistemas de carga inalámbrica en sus dispositivos. En su mayoría, se trata de cargas por inducción que requiere de una placa específica. Son cómodas y prácticas. Es necesario tan solo dejarlo encima para que comience a recibir energía y ondas electromagnéticas.