Tecnología, educación y trabajo

Aquel que piense que soy un periodista atípico, ha seleccionado la puerta del baño equivocado, en pocos días estreno mis jóvenes 35 años con la industria y siempre defendí a la tecnología, la educación y el trabajo.

En esta larga y dilatada carrera profesional en el mundo de la tecnología he cosechado muchos amigos, y los que parecen mis enemigos, en realidad no lo son, simplemente la experiencia de vida me indica que lo que sostienen no tiene sentido común.

Días atrás cuando opiné honestamente sobre la salida del máximo responsable del Plan 111 mil me llegaron capturas de pantallas de un chat de un Ministerio diciendo que opero para AGC, (Asociación Gremial de Computación).

Vamos a partir de una base simple, sin educación y sin trabajadores no hay industria tecnológica, ni desarrollo, ni ocho cuartos.

Aún recuerdo la primera frase que le dije a Ezequiel Tosco de AGC, “Yo no soy Peronista”, mirando de frente a un cuadro de Perón y Evita.

Luego de dos horas de charla, eran tantas las coincidencias que el razonamiento y el sentido común habían superado al dogma.

Si un gremio entiende que el trabajador tiene trabajar y poner su conocimiento al servicio del negocio, si un gremio apuesta al conocimiento continuo, si un gremio “banca” a las Pymes y se planta frente al atropello de empresarios insaciables.

Lógicamente hablamos el mismo idioma

Si la Cámara Empresaria de Software y Servicios Informáticos, (CESSI) niega sistemáticamente los derechos del trabajador y disfraza su interés por la capacitación, con oscuros cursos como los que históricamente se iniciaron con esa paparruchada de programadores java en 32 horas, si dicen que no ejecutas el presupuesto que el Ministerio de Trabajo te da para cursos, es obvio que directamente NO HABLAMOS.

Cuando arrancó el Plan 111 mil, yo gestioné personalmente la entrada de toda una provincia, (nunca lo había dicho, pero me agota que muchos crean que puse palos y no empujé) traté de acercar a los trabajadores (los ignoraron) y al Microsoft User Group, con profesores experimentado en todo el país, y también los ignoraron.

Aposté por este plan, y le dije a Pallotti, “lo hago por mi hijo y por mi nieto”, dos cuatrimestres es mejor que nada, también le dije, “si esto te sale bien, mereces el bronce”.

El grupo de certificación de conocimientos estaba poblado por gente a la que admiro, como mi amigo Carlos Tomassino.

Cuando me comentan que en una provincia cuyo común denominador es el hielo, y las grandes distancias me dicen, “che los profes no cobran”, personalmente le pedí a Carlos que resuelva el tema y lo hizo.

El Castillo de Naipes comenzó a caer

Pero cuando me llegan de noticias de Chaco, Capital, Mendoza y otros lugares, ya no era posible mantener el sentido común, yo no me paré de la vereda de enfrente, el Plan se paró de la otra vereda al haber validado un proceso que no garantizaba que el dinero llegara al bolsillo del educador, el trabajo estaba mal hecho.

Cuando pensas como empresario imaginas que puede ser normal esperar 9 meses para cobrar, cuando pensas como trabajador NO.

Entender el contexto no es una ideología, es solo ponerse en lugar del otro y obrar en consecuencia.

Marcelo Lozano opina sobre el futuro de la tecnología, la educación tecnológica y el trabajo

No defiendo ningún interés reñido con la justicia, la inclusión o la diversidad.

Mientras este país está obnubilado por la endoscopía de una bella e inteligente mujer que falleció, el señor Musk lanza un automóvil eléctrico al espacio, utilizando el vector más fenomenal construido por la humanidad.

Hace años que los argentinos nos desangramos peleando entre Montescos y Capuletos, el mundo avanza a gran velocidad, y nos alejamos cada vez más de las oportunidades que brindaba la economía del conocimiento.

Quizás si la respuesta no pudo venir desde arriba, la deberemos generar desde abajo para que nos recuerden como la generación que no se resignó.

 

Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT Latam