Probamos iPhone X: el mejor móvil de Apple solo tiene una pega

El nuevo dispositivo de Apple apuesta a caballo ganador con prestaciones muy altas que se van de precio y un nuevo sistema de reconocimiento facial llamado Face ID que, pese a las dudas iniciales, funciona bastante rápido

Hace diez años Steve Jobs, que en paz descanse, anunciaba el primer iPhone. Se convirtió en el primer dispositivo móvil con pantalla multitáctil capacitiva. Una revolución que marcó, sin lugar a dudas, la senda por la que circularon otras marcas del sector. Apple ha decidido, sin embargo, marcar distancia. Romper con su propio pasado. Intentar dar un paso más a lo que considera el futuro de los «smartphones». La gran apuesta es el iPhone X -se pronuncia «ten», diez en español- y refleja por un lado la evolución de los dispositivos móviles modernos como su deseo de homenajear el producto aprovechando la efeméride.

Con muchos cambios a su alrededor, para atestiguar ese avance se ha abandonado precisamente una de sus señas de identidad hasta la fecha, el característico botón Inicio, que en las últimas generaciones ha servido para albergar el sensor de huellas dactilares o Touch ID. Desdibujando ese pulsador el dispositivo ha tenido que «inventar» nuevas formas de interacción y manejo entre las aplicaciones. Pero más lejos de esta decisión, el terminal se sostiene sobre cuatro pilares básicos: diseño sin bordes, reconocimiento facial o FaceID, una pantalla tipo OLED y una renovada cámara dual.

El sector de la telefonía móvil ha dejado esta temporada una tendencia clara, la popularización de las cámaras dobles por un lado y, por otro, el estreno mundial de las pantallas que cubren la mayor parte del frontal. Su combinación se ha hecho efectiva en el nuevo iPhone. La compañía ha apostado por un diseño casi sin bordes, un concepto de teléfono que también se pueden encontrar en algunos modelos de firmas como Samsung, LG o, incluso, Google.

Pero Apple ha querido sacar músculo. Combinando los marcos de aluminio y una tapa trasera de vidrio, resulta esbelto y manejable, aunque puede dar sensación de fragilidad. Pesa algo más que sus predecesores, todo hay que decirlo. Todo ello le confiere una belleza apabullante. El terminal, mientras se usa, resulta cómodo y compacto. Y eso que está compuesto de una diagonal de pantalla de 5.8 pulgadas. Comparado con otros modelos incluso parece más pequeño de lo que es. De tal manera que la rudimentaria prueba del pantalón -los usuarios varones, por lo general, suelen transportarlo en el bolsillo del vaquero- pasa con nota.

Otro de los pilares del iPhone X es el tipo de pantalla escogido. En este caso, hablamos de un tipo OLED que muestra colores intensos y negros muy profundos. El resultado es asombroso en este tipo de paneles, pero lógicamente estamos hablando de una tecnología controvertida, ya que puede producir ciertos problemas como diferencias de colores y reflejos azulados dependiendo del ángulo. En este caso, la reproducción es fantástica, saliendo airoso incluso con el brillo al máximo, pero para algunos usuarios sentirán que este tipo de pantallas sobresaturan demasiado las imágenes. Ver películas o series es de verdad una auténtica gozada, y más con los altavoces estéreo que le acompañan y que suenan bastante bien para ser de dimensiones tan ínfimas. Como ya estrenara el iPad Pro, este «smartphone» cuenta con una tecnología llamada True Tone, que permite adaptar el brillo de la pantalla a las condiciones lumínicas de la habitación. Lo hace de manera automática y, cuando te acostumbras, es difícil regresar a la «normalidad».

Dado que se ha prescindido del botón Inicio que albergaba el sensor de huellas dactilare, se ha implementado un sistema de reconocimientofacial llamado Face ID que permite desbloquear el terminal, introducir contraseñas velozmente y autorizar pagos móviles. También sirve para autorizar el contenido de determinadas notificaciones e información adiciona. Configurarlo es rápido. Se hace en tan solo dos pasos. Por culpa de esta decisión hay que aprenderse nuevas interacciones para manejar las aplicaciones, aunque son fáciles y conforme pasa el tiempo se hace más intuitivo, pero la costumbre puede jugar malas pasadas al principio y mandar el dedo en busca del botón físico como hasta ahora. Así, para volver a la pantalla de inicio se desliza de abajo hacia arriba, para moverse entre distintas aplicaciones un gesto similar, mientras que para abrir el centro de control se desliza el dedo de arriba hacia abajo en diagonal desde el borde superior derecho. Fácil y, una vez habituado, le encuentras mucho más sentido y una mayor naturalidad a los gestos.

Esta tecnología puede generar ciertas dudas al respecto, pero Apple promete que tiene un margen de error de un entre un millón y que es seguro. No se puede burlar con una fotografía ni tampoco con máscaras hiperrealistas. Y el resultado parece mágico. Sorprende por su rapidez, pero en ocasiones tarda algo en reaccionar en función de si está apuntando o no directamente a la cara. Si está apoyado en horizontal hay que levantarlo para que capte la cara, pero bueno. Dado que funciona por infrarrojos se puede desbloquear incluso por la noche en condiciones de baja luminosidad. La información registrada, según la compañía,queda almacenada en el dispositivo.