«Metroid: Samus Returns»: la recuperación del legado abandonado

Regresa la saga de ciencia ficción de acción, exploración y plataformas más de una década después

La saga «Metroid», una de las series clásicas de la historia de los videojuegos, estaba abandonada desde hace más de una década. Algún título menor al margen del estilo que dio fama a la saga, y poco más. «Metroid: Samus Returns» recupera para la familia de portátiles Nintendo 3DS la esencia del título de ciencia ficción exploración, plataformas y acción que rompió la forma de moverse por un videojuego.

«Metroid» popularizó, junto con la saga vampírica «Castlevania», la ruptura del desarrollo unidireccional a finales de los años ochenta. La protagonista —Samus Aran, una mujer, en esto también fue vanguardista— no se limitaba a avanzar sin más, sino que el escenario había que recorrerlo también hacia atrás, hacia arriba y hacia abajo. El resultado es un espacio que se desvela como un enorme rompecabezas, repleto de pasadizos, vías de escape, recompensas, nuevas habilidades, amenazas… Cada paso está envuelto en un misterio que, una vez desvelado, sirve para desentrañar el laberíntico lugar, con vías destinadas a explorar.

La compañía madrileña Mercury Steam ha sido la encargada de devolver a la vida a Metroid, con una fidelidad exquisita en la estructura, pero actualizado hasta crear un juego completamente nuevo. «Metroid: Samus Returns» es una versión colorida del título lanzado en Game Boy a principios de los años noventa, explotando la capacidad gráfica de la portátil 3DS, con escenarios modernizados, más complejos pero también con mayor sentido, en una ambientación con contextos mejor definidos y diferenciados

La pantalla inferior de la portátil refleja el mapa, fundamental para desentrañar el lugar. En la superior se desarrolla la acción. La cazarrecompensas Samus Aran debe eliminar uno a uno hasta 40 «metroides», el objetivo principal del juego, unos alienígenas del planeta SR388. La captación de habilidades y armas es fundamental para acabar con rivales cada vez más duros.