¿Leopoldo López Vivo o Muerto? El Fake News con sabor venezolano

Heberto Alvarado Vallejo

El 3 de mayo fue un día de particulares acontecimientos, en la ya particular cotidianidad venezolana.  La manifestaciones, saqueos, y represión de los cuerpos de seguridad subieron un escalón más hasta el punto que el respeto a domicilios, libre circulación quedaron nuevamente vulnerados, tan vulnerados como el derecho a recibir información, oportuna y veraz.

Desde temprano hubo noticias en desarrollo. Acontecimientos que millones de venezolanos presenciaron a través de Periscope,  Facebook o los canales de TV en streaming. Toda esta conexión soportada por una escueta infraestructura de cables que aún transmite por el par de cobre. Todo un suplicio en la era de la fibra óptica y que me recuerda a diario que en 2007 el Gobierno ofreció 20 mil kilómetros de fibra óptica en todo el territorio nacional.  Tres mil millones de dólares invertidos, invirtiéndose o dilapidados.

Fue a través de las redes sociales y de estos servicios informativos via TV bajo demanda que el país se enteró del asesinato de un menor de edad en Caracas. Fue a través de estas redes que pudimos apreciar la brutal golpiza recibida a diputados de la Asamblea Nacional; fue a través de estas redes sociales y del infaltable WhatsApp que millones de venezolanos vieron cómo se lanzó gas lacrimógeno en un Conjunto residencial en Maracaibo; donde habitan muchos niños.

Cuando el día sucumbía, en medio de los innumerables análisis, bolas y previsiones, que sobran en la cultura venezolana, comenzó a rodar una información que generó CONMOCION y que borró de la mente de millones el fallo de WhatsApp, que generó estupor entre quienes tienen en este servicio una plataforma para informarse y desinformarse a Tiempo.

En la cuenta en Twitter de Leopoldo Castillo @elcitizen apareció publicada la noticia de la muerte por intoxicación de Leopoldo López, el líder que pese a tener tres años preso, cuenta con los mayores niveles de popularidad entre los políticos venezolanos.

Fueron horas de conmoción. Incertidumbre extrema y luego de miles de especulaciones.

Horas después,  y luego de ver declaraciones de dirigentes políticos y líderes de opinión de todo el mundo,  algunos periodistas hicieron uso de un recurso infaltable: investigar, averiguar y consultar la fuente más expedita.

La colega Luz Mely Reyes, @LuzMelyReyes, y con quien tuve el gusto de compartir algunos años, cuando era columinista de Últimas Noticias, ratificó que Leopoldo López estaba bien, en su celda.

Reyes ratificó lo que algunos minutos antes, el diputado Diosdado Cabello, @dcabellor, y líder del Oficialismo,  divulgada por su programa de Televisión con el Mazo Dando. El parlamentario, hasta publicó un video de López en donde dio fe de vida.

Atacar al emisor y no al mensaje

Las noticias falsas, o “Fake News” han generado alboroto en todo el mundo.  El triunfo de Donald Trump, pudo ser influenciado por una serie de noticias falsas referidas a Hillary Clinton, que vinieron acompañadas de hackeos a las cuentas privadas de políticos demócratas.

Ataques que pudieron provenir de China o Rusia. (Aún se desconoce el origen, pero se corrobora el ataque)

Pero, ¿qué pasa si la noticia falsa usa canales regulares y confiables para propagarse?  Ciertamente que Leopoldo Castillo, periodista connotado en Venezuela, haya generado tal información, generó revuelo, en Venezuela y el Mundo.

¿Qué tal si no fue hackeada su cuenta? El @elcitizen explicará en su momento el motivo de tal información.

Pero sin dudas, el hecho genera más preguntas. ¿Qué tal si el “sabotaje” a la información ataca directamente al periodista?  

Dejar en ridículo a Leopoldo Castillo, al senador republicano Marcos Rubio y generar una cortina de HUMO que nublara los acontecimientos dramáticos del día pudo ser una táctica magistral de los laboratorios de información.

No podemos obviar, que hace menos de un mes, el Gobierno venezolano declaró la “contra ofensiva digital” en la cual, a través de los medios sociales, darían la pelea, esa que llevaban perdida.

¿Qué resta a la audiencia?

Cuando se ataca al emisor del mensaje se genera ruido. Sin dudas las audiencias pensarán dos veces antes de dar por sentada la información de algún periodista “influencers”.

No tomar las “fake news” como algo cierto, es complejo, sobre todo porque depende de una decisión personal. En momentos de tanta emoción, cualquier noticia puede ser valorada y aceptada por la audiencia.

A los periodistas nos queda el no menos importante reto de consultar, compartir con colegas datos y pensar dos veces antes de querer lanzar un “tubazo”. No es tiempo de primicias; es tiempo de verificación.

Por ello, la vieja práctica del periodismo, prudente, sopesado y desconfiado, debe privar.

Más allá de cualquier consideración. El hecho noticioso alrededor de la figura de Leopoldo López, nubló noticias de impacto, como las declaraciones de la fiscal Luisa Ortega Díaz, quien legitimó la protesta, ante la violación de la ley de parte del Gobierno.

Nubló también la muerte de más venezolanos, incluido un menor que en sus 17 años de vída solo vio ODIO y revolución.