Latinoamérica está lejos de liderar la innovación en el mundo

La Organización Mundial de Propiedad intelectual estimó que Chile, ubicado en el puesto 50, es el líder en innovación de la región

A businessman working on modern technology, selective focus

Suiza, Suecia y Holanda son las tres economías más innovadoras del mundo, en un ránking en el que España se sitúa entre los primeros treinta y Chile figura como único país latinoamericano entre las cincuenta naciones más exitosas en este campo, según el Índice Mundial de Innovación 2017 publicado este jueves.

La clasificación anual, divulgada por décima vez por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en colaboración con la Universidad de Cornell de EEUU y la escuela de negocios francesa INSEAD, evalúa el grado de innovación en 127 economías mediante docenas de parámetros, que van desde la presentación de solicitudes de patentes al gasto en educación.

Suiza es por séptimo año consecutivo el líder absoluto de la clasificación, en la que las economías de altos ingresos se han hecho con 24 de los 25 puestos principales, siendo China una excepción, al ocupar el puesto 22.

En 2016, China pasó a ser la primera economía de ingresos medianos en ocupar un puesto entre los 25 principales.

Además de Suiza, Suecia y Holanda, en los diez primeros puestos figuran EEUU, el Reino Unido, Dinamarca, Singapur, Finlandia, Alemania e Irlanda, pero el informe destaca sobre todo que un grupo de naciones, incluida la India, Kenia y Vietnam aventajan a otras economías que tienen el mismo grado de desarrollo.

El informe destaca que la India está pasando a ser “un nuevo polo de innovación” en Asia, los buenos resultados en materia de innovación para el desarrollo en África subsahariana y las oportunidades de mejora en América Latina y el Caribe.

En esa última región, Chile y Costa Rica son un año más las economías latinoamericanas más innovadoras en los puestos 46 y 53, aunque han perdido dos y ocho posiciones, respectivamente, con respecto al índice de 2016.

México, sin embargo, el tercer país latinoamericano en el ránking, ha escalado tres posiciones, hasta el puesto 58.

En los últimos años las clasificaciones del índice en la región no han mejorado de forma significativa con respecto a otras regiones, y actualmente ningún país de América Latina y el Caribe presenta mejores resultados en innovación frente a sus niveles de desarrollo.

En este sentido, el informe señala que “hay que hacer más para alcanzar el pleno potencial innovador de la región”.

En cuanto a España, se sitúa en el puesto 28 y tiene unos índices “bastante superiores” a su nivel de desarrollo, dado que entre los países de altos ingresos se sitúa en el puesto 27 y entre los europeos en la posición 18.

En general, el índice revela que sigue habiendo un desfase en la capacidad innovadora entre países en desarrollo y desarrollados, y califica de mediocre la progresión general en actividades de investigación y desarrollo, tanto a nivel estatal como de las empresas.

“La innovación es el motor del crecimiento mundial, cada vez más dependiente de los conocimientos, pero son necesarias más inversiones para promover la creatividad humana y el rendimiento económico”, sostuvo el director general de la OMPI, Francis Gurry.

Un grupo de economías de ingresos medianos y bajos ha obtenido resultados considerablemente mejores en innovación que lo que habría podido pensarse: en total 17 economías pueden calificarse de “artífices de innovación” este año, lo que constituye un ligero incremento respecto de 2016.

Nueve proceden de la región de África subsahariana, incluidos Kenia y Ruanda, y tres economías proceden de Europa del Este.

No lejos de gigantes de la innovación como China, Japón (14) y Corea del Sur (11) están varias economías asiáticas, entre otras, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia, Filipinas y Vietnam, que se están movilizando para mejorar sus ecosistemas de innovación.

Se clasifican en puestos altos en lo que respecta a varios indicadores importantes como la educación, I+D, el crecimiento de la productividad y las exportaciones de alta tecnología.

“Los esfuerzos para colmar la brecha que existe en materia de innovación deben centrarse ante todo en ayudar a las economías emergentes a comprender en dónde residen sus puntos fuertes y flacos en innovación y en crear políticas y parámetros adecuados”, afirmó el decano de Cornell, Soumittra Dutta. EFE