De las gafas de Snapchat a los fallos del Mac: los fiascos tecnológicos más sonados en 2017

Las gafas de Snapchat, los fallos informáticos sufridos por MacOS o el robo de cuentas de Yahoo, así como las apuestas del padre de Android en el campo del móvil son algunas de las tecnologías que no han cubierto expectativas

Las gafas Spectacles (y todo Snapchat)

Snap, multinacional norteamericana propietaria de la conocida aplicación de mensajería efímera Snapchat, ha sido la única empresa que ha puesto nervioso a Facebook en los últimos años. Su propuesta de mensajes que desaparecen al cabo de un tiempo, su apuesta por las máscaras de realidad aumentada y una serie de funciones innovadoras pronto ganaron popularidad entre los usuarios, sobre todo, entre el público norteamericano. Para no perder el tren del éxito, la firma se apresuró a salir a bolsa en marzo pasado para rentabilizar el proyecto iniciado en 2011 con una valoración de 20.000 millones de dólares.

Facebook, la mayor red social del mundo, vio por un momento las orejas al lobo, pero supo reaccionar a tiempo, aunque de una forma cuestionable; copiando sin arrepentimiento las funciones más personales y carismáticas de la «app» del fantasma amarillo. Es más, no solo ha copiado sino que ha ido extendiéndose a todos sus servicios, como WhatsApp, Facebook Messenger o Instagram. Pese a la decisión, ciertamente controvertida por lo que representa, la firma de Mark Zuckerberg ha salido victoriosa en esta batalla.

Pronto encontró una alternativa Snap para distanciarse; en su informe bursátil no se define como una empresa tecnológica sino de imagen. De ahí que para reforzar esa visión lanzara un dispositivo, Spectacles, que tuvo un gran impacto en internet y las redes sociales. Pero como de «hype» no se puede vivir eternamente, estas gafas, convertidas en uno de los objetos más deseados del año, fueron perdiendo interés.

Lanzadas oficialmente a finales del pasado año, las gafas permiten, gracias a una cámara incorporada en su montura, grabar secuencias de vídeo de hasta 10 segundos de duración o tomar fotografías en una visión circular y, cómo no, compartirlas en tu perfil. Para ello, vienen equipadas con conexión Bluetooth con el que emparejarse inalámbricamente a un teléfono móvil inteligente. El primer producto de hardware de Snapchat se distribuyó gracias a una serie de máquinas expendedoras itinerantes, llegando a España por primera vez el pasado de junio. Y siendo Barcelona la ciudad escogida.

Su precio, de 129 euros, fue un aspecto controvertido. Al final, el resultado ha sido menor de lo esperado: menos de un 1% de los usuarios de Snapchat adquirieron las Spectacles, según denunciaba «The Information». Fracaso absoluto, máxime a que se quedaron miles de gafas durmiendo en los almacenes de la compañía dispuestas a ponerse en la cara a alguien. La compañía, además, ha tenido que lidiar con otro problema, los trapos sucios que han empañado la gestión. Desde casos de supuestos chantajes a ONG’s, polémicas declaraciones de su fundador Evan Spiegel («No quiero Snapchat en países pobres como España») e informes con estadísticas falsas.

 

Essential, el móvil que iba a ser «revolucionario»

Android es el sistema operativo móvil más exitoso y el que goza de mayor popularidad. Sin entrar en cuestiones estratégicas, este dispositivo venía precedido de dos aspectos importantes: en primer lugar, la persona que estaba detrás, Andy Rubin, uno de los creadores precisamente de Android. Y en segundo lugar, un diseño rompedor que iba a agitar los cimientos de la telefonía móvil. Un cóctel que se intuía «esencial» para lograr triunfar.

Lo cierto es que, durante un tiempo, se habló mucho del móvil Essential Phone. Apuntaba a éxito por los cuatro costados. Pero ha acabado en nada, con uno de sus directivos, Andy Rubin, presentando su dimisión al desvelarse las acusaciones por «relaciones inapropiadas» durante su etapa en Google, y con unas irrisorias ventas. Y eso que el terminal en cuestión no estaba mal. Se trata de un gama alta con un gran pantalla y modular.

De 5.71 pulgadas de pantalla, apenas cuenta con marcos, un diseño que se ha convertido en tendencia este año. Monta un procesador Qualcomm 835, 4 GB de RAM y una memoria de 128 GB. Guarismos que, sobre el papel, deben garantizar un buen rendimiento. Pero no ha tenido la suficiente adopción. Uno de los aspectos diferenciales es la posibilidad de incorporar una cámara de 360 grados -la más pequeña del mercado (67 x 32 milímetros)- en la parte superior.

Pese a lo original de la propuesta, tampoco lo tuvo fácil a consecuencia de los continuos retrasos en su lanzamiento y su precio, de 700 euros, que tuvo que recortarse hasta los 500 euros por sus bajas ventas. La «startup» recaudó unos mil millones de dólares, según diversos informes consultados, y para el desarrollo del dispositivo se contó con más de cien empleados. Hasta septiembre se habían vendido únicamente 5.000 unidades. Resultado, fracaso comercial.