Las clases inteligentes motivarán a los estudiantes a aprender de modo autónomo durante toda la vida

Los estudiantes deben responsabilizarse más de su propio aprendizaje y estar preparados para adaptarse a un lugar de trabajo dinámico donde la tecnología disruptiva sea determinante

¿Te has dado cuenta de que cada generación habla de un modo distinto?

Y no lo digo por hacer una bromita sobre los adolescentes monosilábicos o las patadas que a menudo damos al diccionario. Me refiero al fenómeno “búscalo en Google”. ¿Te suena de algo?

Mi mujer y yo podemos pasarnos un buen rato debatiendo sobre la fecha de lanzamiento de un disco o la trama de un libro no leído, pero a nuestros hijos adolescentes nuestras justificaciones y recuerdos les ponen de los nervios. “Búscalo en Google y ya está” dicen a coro mientras niegan con la cabeza y miran a sus padres cuarentones, tan desfasados.

Algo ha cambiado. Si bien a mi generación se le enseñó el valor de los cánones del conocimiento, los millennials se enorgullecen de su capacidad de navegar en busca de la información que necesitan para cualquier tarea o discusión.

De “un trabajo para toda la vida” a “un aprendizaje durante toda la vida”

¡Y es algo bueno!

El mundo cambia muy rápido. Nuestros modelos económicos y mercados laborales van a experimentar cambios significativos y alteraciones notables. Las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, la realidad aumentada, las impresoras 3D, los robots o los cobots (por nombrar algunas) están a punto de formar parte de nuestros trabajos y hogares.

El mantra de “un trabajo para toda la vida” de la generación de nuestros padres se ha visto reemplazado por la posibilidad de que los niños que nazcan en Europa en la actualidad deban cambiar varias veces de trabajo y de sector a lo largo de su carrera profesional. Para realizar la transición con éxito, las generaciones futuras tendrán que seguir el enfoque del “metaaprendizaje”.

Este enfoque, en pocas palabras, implica ser consciente del propio aprendizaje y controlarlo. Otros conceptos asociados son el autoaprendizaje o el autodidactismo.

Crear trabajadores que aprendan a aprender

En nuestro último estudio sobre el impacto de la tecnología en sectores clave europeos, preguntamos a diecisiete destacados líderes de opinión sobre el impacto que tendrá la tecnología en el lugar de trabajo hasta 2025. Después contrastamos sus ideas con las de 7000 dirigentes empresariales y empleados europeos para saber lo que pensaban y cuál era su nivel de preparación frente a los cambios.

Según Ben Hammersley, editor general de la revista WIRED en UK (entre otras distinciones), “el metaaprendizaje será una habilidad clave para el trabajador y para el estudiante” en el futuro. Esta hipótesis recibe el apoyo del 57% de los dirigentes empresariales europeos, quienes creen que el “metaaprendizaje” será la nueva norma.

En la clase, este enfoque se verá respaldado por una nueva gama de tecnologías colaborativas como proyectores, dispositivos portátiles, realidad aumentada o impresión 3D.

Se espera que los profesores actúen como guías y no como oradores, y que sirvan de apoyo a los estudiantes para que alcancen sus propias metas educativas. El 72% de los europeos estima que el aprendizaje ganará en personalización y se centrará en el usuario, incluso en una clase compartida.

¿Estamos preparados para el cambio?

Si bien hay algo de incertidumbre en cuanto a los retos potenciales que planteará la nueva tecnología al sistema educativo tradicional, algunas tendencias en particular se perciben de modo muy positivo. Para cumplir con las necesidades económicas de 2025, el 68% de la mano de obra europea apuesta por el aprendizaje semipresencial (el uso combinado de herramientas presenciales y virtuales). El 65% apoya la educación colaborativa y el 66%, el enfoque del “metaaprendizaje”.

El 55% de empleados europeos está de acuerdo en que el “metaaprendizaje” tendrá un impacto positivo en el sector educativo en su conjunto.

¿Tendrán menos conocimientos las generaciones futuras?

Parece que no soy el único que reacciona así a la cultura del “búscalo en Google”. El 69% de los encuestados teme que una excesiva confianza en el acceso a la información por medio de la tecnología pueda ocasionar una disminución del conocimiento general.

Sin embargo, he empezado a ver esta adaptación como parte de una tendencia de mayor duración.

Antes de que existiera la imprenta, nuestros padres compartían la tradición oral del aprendizaje, que nosotros juzgamos como innecesaria o poco práctica. Quizá la proliferación de enciclopedias en la anterior generación también desencadenó una oleada de comentarios del tipo “búscalo” en los hogares europeos.

Pero dudo que muchos de nosotros aceptemos que los sistemas educativos europeos se hayan resentido por la integración de la letra impresa o de los libros de texto. Tampoco creo que ahora sepamos menos que antes.

Las nuevas tecnologías crean nuevos modos de trabajar, y estos nuevos modos de trabajar pueden llevar a nuevos descubrimientos e ideas.

La perspectiva de un sistema educativo y un lugar de trabajo que integre las últimas tecnologías como refuerzo a un aprendizaje que dura toda una vida, despierta la curiosidad individual y apoya la creatividad, me da mucha esperanza para el futuro.