La futurista nave espacial de Apple

La presentación del próximo iPhone será en el teatro Steve Jobs en una jornada especial puesto que la sede oficinal de la compañía se abre, por primera vez, a los visitantes

Tu hogar representa muchas cosas de tu personalidad. Hay quien, con aires decimonónicos, gusta de ataviar sus paredes para que ni una mosca haga hueco. Otros, por el contrario, prefieren el minimalismo. La sede de una compañía también da detalles sobre su filosofía. Eso lo saben bien en Silicon Valley, donde su visión diáfana y sitios de ocio se ha exportado como ejemplo del futuro. Y esa mirada hacia lo inhóspito de la vanguardia es la que ha querido plasmar Apple en su nueva sede, llamada simplemente Apple Park. Por primera vez se abrirá a los visitantes.

Desde abril se empezó la primera fase de mudanza de los 12.000 empleados, pero las obras no están terminadas. Aún así, la premura para llegar a tiempo ha sido una presión añadida para que, el martes 12 de septiembre, desfilen mil privilegiados en su fiesta anual. La que comienza levantando el telón de un producto electrónico, el iPhone, que genera casi el 70% de los ingresos de la compañía y que, pese a que se trata de solo eso, un producto de consumo, casi superficial, tiene una legión de seguidores capaces de hacer colas para comprarlo.

Las largas colas, eso sí, han desaparecido. O, al menos, se han reducido en comparación a otros años. Pero sigue siendo un dispositivo «aspiracional», un espejo donde mirar no solo por la industria de la telefonía móvil, sino en toda la industria en general. Porque sus influencias alcanzan límites insospechados. Presente en la sociedad, el iPhone tocará el martes la puerta. Será en un lugar especial. Tocaba que fuera así. No todos los días se cumple una década desde que saliera por primera vez a la venta.