La épica historia de fantasía para PS VR a pequeña escala en Moss

El equipo de PlayStation Europa jugó la próxima aventura de Polyarc y ahora tienen más respeto por los malabaristas

¿Pueden hacer malabares? Yo no puedo. Lo intenté varias veces, pero nunca pude. Algo sobre meter esa tercera bola en la ecuación hizo que mi cerebro se bloqueara. Y estoy convencido de que esa inhabilidad es ocasionada por la gota de sudor que escurre por mi frente cuando apenas empiezo mi sesión práctica de Moss.

Déjenme explicarles. Con L2 estoy sosteniendo un Ticker desencadenado bajo mi dominio. Este insectoide mecánico es un habitante de la mina en la que me encuentro, uno más de un ejército en constante desove que explota al sentir a un intruso. Ese intruso no soy yo, sino Quill, mi ratón acompañante. Ella andó en esta sala de rompecabezas, llena de caídas fatales, palancas ocultas y múltiples caminos, a mi pedido. Es solo una de muchas en este laberinto subterráneo por el que estamos explorando.

Su posible atacante está muy hinchado, listo para explotar. Pero no lo hará, a menos que libere mi control. Es uno de mis poderes como Lector: un espíritu imponente y benevolente en el mundo despertado por Quill en el comienzo de la aventura. Estoy vigilando sus viajes desde lo alto, pero en cualquier momento puedo inclinarme para ver más de cerca su entorno… o simplemente ir de nariz a nariz con mi amigo el ratón.

Pero… Volviendo al Tema

Al inclinar el Dualshock 4, puedo dirigir el Ticker hacia uno de los interruptores de la habitación que, una vez activado, al aflojar mi agarre y dejar que la naturaleza del Ticker siga su curso, operará poleas y finalmente cierta plataforma móvil. (He utilizado el mismo truco para, primero, exponer la palanca al volar una pared de piedra que la ocultó).

Simultáneamente con la palanca izquierda, guío a Quill hacia el otro lado, hacia esa plataforma. La ayudo a atravesar algunos Tickers, a esquivar a otros y luego a trepar por las repisas. Al mismo tiempo, estoy comprobando a través de mi visión periférica si al activar esta palanca, al estar sobre esa plataforma, Quill atravesará el abismo. Debo admitirlo: estoy luchando.

Sin embargo, unos minutos después, cuando Quill llega a la salida de la habitación, siento un pequeño brillo de satisfacción, una gran expectación por el rompecabezas que viene a continuación.

También me siento sorprendido. Sorprendido que este ingenioso juego de plataformas PS VR tenga una corriente subyacente de complejidad tan fuerte.

No es la única sorpresa; la sesión de juego se abre en una playa, nos lleva a Quill y a mí a través de esas minas y nos derrama fuera de un fuerte a lo lejos. A lo largo, los colores son silenciados, y la quietud opresiva impregna cada ubicación. Hay una inquietante oscuridad en esta aventura para rescatar al ser querido de Quill; menos cuento de hadas tipo Disney, más fantasía oscura al estilo Jim Henson. Y Moss es mejor para eso.

Pueden verlo a donde sea que miren. Como un dios de tamaño humano unido a este ratón, continuamente verán este mundo desde dos perspectivas. La de Quill reforma lo generalmente insignificante; las copas de los árboles se convierten en nubes oscuras que se avecinan, una zanja se convierte en una colina para atravesar. La nuestra ve las historias de las ruinas a su alrededor.

Al principio, Quill se refugia bajo un alerón extrañamente inclinado. Ella no puede ver toda la imagen más grande: pero nosotros sí. El voladizo es el ala de una gigantesca figura acorazada, medio enterrada en la arena; una reliquia de una civilización que el mundo rompió hace una eternidad. El ángulo de la cámara del juego da a estos consejos visuales una nueva perspectiva.

Y eso es cierto en Moss como un todo gracias a su uso de PS VR y su dualidad de juego: una nueva perspectiva del género. Estoy deseoso de ver qué hay a continuación para nuestro viaje juntos, y hacer malabares con varios puzzles a la vez.