Facebook no quiere perder el tren adolescente

Con la esperanza de ganarse a un público joven, la red social compra TBH, una «app» anónima de reciente creación

Facebook CEO Mark Zuckerberg speaks at the F8 summit in San Francisco, California, on March 25, 2015. Zuckerberg introduced a new messenger platform at the event. AFP PHOTO/JOSH EDELSON (Photo credit should read Josh Edelson/AFP/Getty Images)

El fantasma amarillo vuelve a pasearse por la casa azul. El tira y afloja entre Snapchat y Facebook cobra tintes épicos. Si la primera pone en marcha una función, la red social por antonomasia la integra meses después en su plataforma. Por el camino se han «copiado» desde las Historias a los efectos de cámara. Y faltaba todavía algo, el perfil de usuario. Ahí es donde se ha dirigido la compañía norteamericana con la compra de THB -acrónimo de «to be honest», para ser honesto, en español-, una aplicación de mensajería anónima de éxito entre adolescentes.

La plataforma social de Mark Zuckerberg lleva abierta 14 años. Catorce largos años en los que ha protagonizado los cambios y hábitos en las relaciones personales de los usuarios, pero conforme ha pasado el tiempo se ha dado de bruces contra la realidad; los perfiles de edades más adolescentes han buscado por regla general otras alternativas para comunicarse con sus amigos. No querían estar en el mismo club que sus padres y otras personas de mayor edad que ellos. Han evitado a toda costa una convivencia virtual.

Todo ello ha desembocado que los usuarios más jóvenes den de lado a Facebook. La red social se las ha tenido que ingeniar para mantener activo el fuelle de crecimiento y aventurarse en otros negocios paralelos (realidad virtual, inteligencia artificial, drones… ). Su objetivo es, de nuevo, plantar la semilla de los jóvenes. Ha encontrado abono en tbh, una «startup» que lleva en el mercado tan solo nueve meses pero ha logrado atrapar a más de 5 millones de usuarios registrados, unos 2,5 millones de usuarios activos diarios.

Lo ha hecho por una cantidad no revelada de manera oficial, pero según medios especializados se cree que el precio ha alcanzado los 100 millones de dólares (85 millones de euros). El servicio permite a los usuarios crear encuestas basadas en preguntas de conjunto, como «quién te hace reír más» o «quién tiene la mejor sonrisa». El nombre del usuario-receptor permanece anónimo, a menos que decida revelar su identidad. Lo que parece una perogrullada insustancial ha logrado generar, en teoría, una experiencia muy positiva y orientada al mercado juvenil. Con ello se puede evitar que sus usuarios acosen a otros.