Facebook copia otra herramienta para ser más adictivo

Los usuarios de la red social capitaneada por Mark Zuckerberg podrán «mantener su racha» de contacto entre sus amigos, a semejanza de Snapchat, sabiendo el número consecutivo de días que se han comunicado por Facebook Messenger

Primero fueron los chats directos, luego llegaron las historias, los directos y los estados efímeros. En su intento por fidelizar al público joven, potenciales consumidores, prescriptores a tiempo real de productos y habitantes por excelencia de las redes sociales, Facebook ha vuelto a «copiar» otra herramienta que los usuarios de Snapchat ya podían utilizar: Snapstreaks. La red social dirigida por Mark Zuckerberg ha habilitado una opción en pruebas en la que los usuarios de Messenger (el chat directo de Facebook) podrán «mantener su racha» de contacto con sus amigos, mostrando un contador que indica el número de días consecutivos que han estado comunicándose.

«Un rayo aparecerá junto al nombre de la persona con la que se ha intercambiado mensajes durante al menos tres días seguidos. Estamos interesados en ver si los usuarios disfrutan con esta información», ha afirmado un portavoz de la red social a Mashable, uno de los blogs más importantes centrado en redes sociales. Esta función de Snapchat ha provocado que los adolescentes hagan todo lo posible para mantener sus conversaciones activas durante cientos de días y que no desaparezca la «raya» que surge al lado del nombre de su amistad virtual, como una señal de su estrecho vínculo y refuerzo de su relación.

De hecho, según recoge The Times, cuando esta herramienta desapareció de Snapchat, la NSPCC (National Society for the Prevention of Cruelty to Children, la principal organización benéfica para niños en Reino Unido especializada en protección infantil), recibió llamadas de diferentes chicos angustiados por la pérdida de Snapstreaks, a lo que desde Snapchat alegaron que «la función fue diseñada para ser divertida y no debe presionar a los usuarios».

La vocación adictiva de Facebook

A principios de noviembre, el cofundador y expresidente de Facebook, Sean Parker, admitió que sabían desde el principio que estaban creando algo adictivo que explotaba «una vulnerabilidad de la psicología humana».

«Literalmente cambia tu relación con la sociedad. Probablemente interfiere con la productividad de maneras extrañas. Solo Dios sabe lo que le está haciendo al cerebro de nuestros hijos», afirmó delante de los medios en un evento Axios en Filadelfia, ahora como fundador y presidente del Instituto Parker de Inmunoterapia contra el Cáncer.

Allí explicó que el objetivo principal de Facebook respondía solo a una pregunta: «¿Cómo podemos conseguir que la gente consuma tanto tiempo y atención consciente como sea posible?». Bajo esta premisa, se creó el famoso botón «me gusta», que daría los usuarios «un pequeño golpe de dopamina» para alentarlos a subir más contenido y que encuentra en esta nueva funcionalidad una prolongación del espíritu con el que se creó esta red social.

A imagen de las máquinas tragaperras

«Sigue el mismo concepto que las máquinas tragaperras, que con luces, sonidos, avances… intentan generar una atracción», explica a ABC Javier de Rivera, sociólogo experto en tecnología y redes sociales integrante del grupo de investigación de Cultura digital y los Movimientos sociales de la Universidad Complutense de Madrid, Cibersomosaguas. De Rivera afirma que todas estas herramientas están basadas en un modelo de negocio «que nos acostumbra al refuerzo positivo y en el que la gente compite por generar nuevos contenidos». «El problema de las redes sociales es de diseño: su estructura pasa por un interés comercial, en el que interesa saber qué es lo que gusta a las personas y tenerlas “enganchadas”», señala.