China hace bullying a los morosos

Un tribunal chino obliga a morosos a llevar un sonido en el móvil que los delata para avergonzarles y presionarles a que paguen sus deudas

Un tribunal chino del condado de Guanyun, Jiangsu (este) ha condenado a los morosos a llevar un sonido en el teléfono móvil que suena cada vez que alguien les llama, para avergonzarles y presionarles a que paguen sus deudas.

La agencia estatal de noticias Xinhua publica hoy esta particular sentencia para hacer que quienes no paguen sus deudas, pese a haber sido condenados por un tribunal, tengan que pasar ratos de bochorno al recibir una llamada.

El Tribunal Popular del Condado de Guanyun, se asoció con un operador local de telecomunicaciones para diseñar un “tono de llamada especial” para los “laolai” locales, aquellos morosos que evitan pagar sus deudas.

Si alguien llama al deudor, el tono de llamada le dice a la persona que llama: “El abonado al que está llamando ha sido puesto en una lista negra por el Tribunal del Condado de Guanyun por no poder pagar sus deudas. El Tribunal agradece su apoyo”.

Este tono no se puede cancelar al menos que se paguen los débitos y sonará en todos los números de teléfono móvil registrados bajo el nombre del deudor.

Según explicó Wang Yong, un empleado del tribunal, “el tono de llamada deshonrará a los deudores y los obligará a salir de sus escondites”.

“A los familiares y amigos de los entrampados se les recordará la falta de credibilidad del deudor y con ello pueden evitar ser estafados”, agregó.

Desde septiembre de 2010, recuerda Xinhua, China lleva a cabo una política nacional de registro de suscriptores de teléfonos móviles por lo que todos los usuarios deben proporcionar sus tarjetas de identificación a los operadores de telecomunicaciones para obtener números de teléfono.

Guanyun no es el único lugar donde se han adoptado políticas similares pues la ciudad de Huangshi, en la provincia de Hubei, en el centro de China, y la ciudad de Dengfeng, en la provincia de Henan, introdujeron recientemente medidas parecidas. EFE